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Gratis · cuatro preguntas · dos minutos

Tu propósito en una frase.

Escrito, no intuido. Casi todo el mundo cree que sabría explicar para qué vive, hasta que se sienta a escribirlo. Cuatro preguntas y sales de aquí con una frase tuya, en papel. No es la definitiva — es la primera, y verla escrita ya cambia lo que haces mañana.

Así queda una, para que veas a dónde vamos

Ayudo a dueños de negocio que ya no disfrutan lo que construyeron a volver a saber para qué lo hacen, con mi facilidad para ordenar lo que está hecho un lío, para no llegar al final con una empresa grande y una vida pequeña.

Cuatro trozos: a quién, qué cambias, con qué, y para qué a ti. Uno por pregunta.

No vale «a todo el mundo». Piensa en alguien concreto que se te venga a la cabeza — quién era, qué le pasaba.
Eso que otros te piden y a ti no te cuesta. Suele ser lo que menos valoras, precisamente porque te sale solo. Escríbelo como un don —«mi facilidad para…», «mi cabeza para…»—, no como una tarea: así encaja en la frase.
El cambio, no el servicio. No «darles un curso»: qué es distinto en su lunes después de conocerte.
Esta es la que casi nadie se contesta. Un propósito que no te cambia a ti tampoco se sostiene.

Las cuatro, aunque sea con palabras torpes. Nadie las va a leer.

Tu borrador

Ahora la parte incómoda.

Esa frase la has sacado de lo que piensas hoy. Por eso te suena bien y ajena a la vez: reconoces las palabras, pero no te reconoces del todo en ellas.

Tu propósito no se inventa: se descifra. Y lo que hay que leer no son tus ganas — es tu historia. Lo que ya hiciste, lo que se te repite, aquello a lo que vuelves aunque no te paguen. Ahí está escrito desde hace años, y por eso aguanta cuando llegan las semanas malas.

Esta frase es el punto de partida. Guárdala y vuelve a leerla dentro de un mes: la mitad seguirá en pie, y esa mitad es de verdad tuya.

De aquí a tenerlo de verdad

Propósito con Estructura son seis niveles en seis semanas. El primero es este mismo trabajo hecho en serio: el para qué, tu historia, tu Ikigai, y el Manifiesto que sale de los tres. Los otros cinco son para que no se quede en un papel.

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Te mando tu frase por correo, con lo que sigue

Tu borrador tal como lo escribiste y las tres preguntas que lo ponen a prueba.

Sin spam, y te das de baja cuando quieras.

¿Y si el problema no es el rumbo? Puedes tener la frase clarísima y aun así no llegar a ningún sitio, porque falta el orden o falta el cuerpo. El diagnóstico son doce preguntas y te dice por cuál de las tres cosas conviene empezar.

¿Se te ocurrió algo mejor?